Cucarachas ii: el contraataque

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Una vez reconocido el escenario de lucha, procuraremos tornarlo lo más favorable posible. Esto implica reparar rajaduras, tapar huecos en las paredes azulejadas, se recomienda siempre mejorar la limpieza y vigilar los ingresos de mercaderías.
Las acumulaciones de restos de comidas y grasitud, deben ser removidas.
De no lograrse estas metas, las cucarachas van alimentarse y por tanto van a mantener sus poblaciones.
Finalmente llegan los químicos: mediante las aspersiones, logramos que residuos del producto actúen durante un período prolongado y la evaporación del mismo logra desalojar ( flashing) insectos de sus escondites obligándolas a tomar contacto con el producto líquido.
Si fuera necesario, en casos de grandes poblaciones, podemos aplicar nebulizaciones y provocar un gran volteo reduciéndolas drásticamente debido a la asfixia. A su vez, esta carrera loca las obliga a tomar contacto con los líquidos residuales repotenciando la acción letal.

Al día siguiente, los cadáveres se cuentan por miles, aparentemente, la victoria es total, pero las cucarachas aún no se rindieron, aún tienen cartas bajo la manga.
Pocos días después, llegan los relevo, las nuevas crías y algunos adultos sobrevivientes comienzan a transitar por las zonas anteriormente frecuentadas por sus antepasados. Son pocas, pero su número se incrementa día a día.

No se puede perder ni un minuto, hay que actuar rápidamente, esta especie se recupera de las pérdidas rápidamente y logra reponer las bajas. Entonces recurrimos a los cebos gel.
Los géles actúan como trampas caza-bobos . Las cucarachas se abalanzan sobre ellos con desesperación atraídos por el excelente gusto del cebo.
El cebo desencadena una mortandad exponencial en la especie, provocando un efecto dominó. Básicamente, el cebo actúa matando a sus consumidores a los pocos días de la ingesta, pero debido a que los excrementos eyectados por sus víctimas constituyen la dieta principal de las crías, estas colapsan antes de su madurez sexual ocasionando el primer golpe estratégico: el ataque a las reservas y el comienzo del fin de esta historia.
Viéndose la especie privada de su reserva el ciclo se recorta y comienza el exterminio del grupo.

Las medidas de limpieza y la progresiva eliminación de refugios dieron sus frutos hay menos comida disponible y nuestros cebos son un manjar y están disponibles.
Sin duda las poblaciones han disminuido sensiblemente y la capacidad de carga del local no soporta el establecimiento de grandes grupos gracias a las mejoras sanitarias.
Solo resta revisar cuidadosamente los ingresos de mercaderías para evitar las reinfecciones.
Lo seguiremos acompañando con consejos útiles sobre los tratamientos referidos a las plagas, en próximos boletines.

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